viernes, 26 de septiembre de 2008

"Somos hijos de la realeza...".


"Somos hijos de la realeza...".
Toda mi vida crecí con un concepto equivocado acerca de lo que cada persona puede alcanzar
en la vida. Crecí viendo como a las personas se les juzgaba por su apariencia, su color, su
posición económica, su preparación académica, su forma de vestir, los lugares a los que
asistía, las personas a las que conocía, etc. Esa forma de juzgar es muy común, y me duele
decirlo, en las sociedades latinoamericanas. Pero en la Biblia aprendí otra cosa.
Aprendí que con Dios no es igual. Aprendí que Dios no valora a las personas por el carro que
conducen, la marca de ropa que usan, las prendas que se colocan en el cuerpo, el tamaño de
la cuenta bancaria, la cantidad de casa o ranchos que posean, los lugares que hayan visitado
en vacaciones, los títulos que pueda colgar en la pared de su oficina, el renombre del pintor de
los cuadros que tiene en sus galerías de artes, el apellido por el que se les llama ni por la
cantidad de empleados que le sirven. Nada de eso es malo si se pone en el correcto lugar.
Pero nada de eso es valorado por Dios a la hora de visitar a una persona con su bendición. Lo
que aprendí en la Biblia es que Dios no mira lo que mira el hombre. No se fija en el disfraz ni en
la apariencia, sino en lo que hay dentro de cada persona. No se fija tanto en la envoltura del
regalo, sino en el contenido. Le da más valor al contenido del regalo que a la envoltura del
mismo.
“No mires su apariencia ni su estatura, pues yo lo he descartado> No es cómo ve el
hombre, pues el hombre ve las apariencias, pero Yahvé ve el corazón” (1ro Samuel 16, 7)
La verdad es que Dios es más sabio de lo que cualquiera de nosotros puede imaginarse. El ve
lo que cada uno tiene dentro. Ve a aquellos que se sienten superiores a los demás por la
envoltura en la que vienen; pero también ve a aquellos que se sienten menos que los demás
por la envoltura en que su vida se ha desarrollado. La verdad que tanto unos como otros
deberíamos de prestarle atención a este mensaje, pues a ambos Dios les quiere revelar una
gran lección para sus vidas.


El está mirando cosas en nuestro interior que hemos estado pasando por alto durante mucho
tiempo en nuestra vida. Unos lo hemos pasado por alto por ignorancia y otros lo hemos pasado
por alto por arrogancia. Ignorancia y arrogancia tienen el mismo poder destructor. Pero el no
entender la importancia que tienen los sentimientos depositados en el corazón y la forma de
pensar que tiene nuestra mente, conlleva regularmente a desperdiciar la mejor parte de nuestra
vida.


La gente tiende a ser rápida en juzgar a las demás personas y a ponerse ellas mismas en un
pedestal, de acuerdo a lo que tiene en su propio corazón y por la manera de juzgarse a sí
mismas. Como no somos capaces de ver el cuadro completo,
nos enfocamos en las cosas pequeñas, sin relevancia, sin tanta importancia.
Por eso, perdemos las cosas más grandes, las más importantes. Nos quedamos sólo en lo
que nos ha dolido, en lo que nos ha salido mal, perdiendo toda la energía, en vez de utilizarla
para ser lo que realmente debemos ser. A Dios le urge que entienda quién es verdaderamente
usted. Yo tengo un mensaje urgente que darle. Usted es una buena idea de Dios. Alguien
totalmente diferente a lo que usted ha sido, está durmiendo dentro de usted. Alguien a quien
Dios va a poner al frente de cosas grandes está durmiendo dentro de usted y yo quiero
ayudarle a despertarlo. Si en este momento usted está enfocado en lo que los demás han
dicho de usted, en los errores que ha cometido, en la posición que no ha alcanzado,
sencillamente usted está enfocado en las cosas pequeñas y está pasando por alto las grandes.
Si en su mente sólo hay pensamientos de tristeza, de fracaso, de heridas del pasado, de
comentarios hirientes y dañinos de otras personas, dígase sencillamente: No estoy de acuerdo.
Usted no es un desastre, usted no es una causa perdida, usted no es una mala idea de Dios.
Usted es la mejor idea que Dios ha podido tener. Él lo sabe y el enemigo también lo sabe. Es
por eso que satanás ha tratado de apartarle de su destino a como dé lugar, para que usted no
alcance esa vida maravillosa y exitosa que Dios quiere regalarle. Por mucho tiempo ha estado
haciéndole sentir incapacitado para alcanzar promociones, ascensos y triunfos. Por mucho
tiempo le ha hecho sentir inmerecedor de cosas grandes y buenas, pero ya es tiempo de que
usted se pare de frente al enemigo y le diga: ¡no estoy de acuerdo!
NO ESTOY DE ACUERDO. Esa debe ser su respuesta frente a los pronósticos que el
enemigo ponga frente a usted. No importa en cuáles circunstancias usted nació, no importa
bajo que apellido usted entró a este mundo, no importa si fue un niño no deseado en sus
orígenes, si su madre tuvo otros hijos de otros maridos diferentes, si a otros les dieron
oportunidades que a usted no le dieron, si fue el fruto de una violación, si sufrió maltrato
durante su crecimiento, no importa nada de eso. Lo que importa es que usted sigue siendo
una buena idea de Dios. El no permitió que usted muriera en la sala de parto, cuando le

maltrataron, cuando tuvo ese accidente, cuando pasó esa desgracia, cuando le dejaron solo(a),
cuando murió esa persona. Usted está aquí y si todavía está aquí, es porque todavía Dios
sigue pensando que usted es una buena idea.
La enfermedad no acabó con usted, la soledad no lo hizo, la quiebra económica no lo hizo, los
fracasos no lo hicieron. Nada ha podido terminar con usted, porque todavía Dios tiene un plan
grandioso para su vida. Prepárese. Colóquese la mejor ropa que tenga, aquella que utilizaría si
fuese a una importante entrevista de trabajo, pues, muy pronto, Dios le va a llevar a un lugar
muy por encima del lugar en el que usted ha estado.

Somos hijos del Rey de reyes (Dios) y todo hijo de Rey es Principe y Princesa,somos realeza divina,eso es lo que tenemos dentro y muchas veces la gente hasta muere de vejez y nunca descubrieron ese valor en su interior.Actua como hijo de la realeza, piensa como miembro de la realeza,ten siempre en mente que eres un Principe y Princesa de Dios!!!.
Recuerda, Dios te bendiga grandemente y adelante con JesuCristo…!!!.